y a las cavilaciones estas sienes:
penas que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Miguel Hernández.
Parece que esta semana tengo fijación con los huesos: un gran poema que me amrcó el año pasado y que este año no me ha dejado indiferente (no sé por qué me ha costado más de un minuto recordar esta palabra)... aaaaai... "cavilación que va, cavilación que viene"...
Hasta otra chicos, y no penséis que no hago TdR >.<
1 comentaris:
Miguel Hernández siempre afilando bellamente las palabras.!Genial!.!Felicidades!,tenéis un blog estupendo,en serio.
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